Ayudas humanitarias: otra 'fórmula maestra' de la Fundación Valle del Lili para brindar atención en salud integral


Ayudas humanitarias Fundación Valle del Lili, Cali

La Fundación Valle del Lili recibe diariamente personas de todo el país con dificultades de salud y otras económicas que, sin ser médicas, pueden agravar su estado. Por ello, como primer paso para mejorar su salud de forma integral, esta Institución brinda ayudas para atender las necesidades básicas de estos pacientes y sus familias.

12.000 auxilios entregados en pandemia

Los auxilios de alimentación, transporte, subsidios funerarios y medicamentos, beneficiaron a más de 2.000 familias durante el año pasado. Las ayudas de alimentación, en particular, responden a una política institucional de ‘hambre cero’, que durante la pandemia se extendió a la entrega de mercados, teniendo en cuenta el desempleo generado por la contingencia. Los pacientes y sus familias, identificados con un nivel de inseguridad alimentaria severa, recibieron ayudas alimentarias adicionales como una forma de apoyar y soportar el proceso de salud que están enfrentando. El sistema de entrega de auxilios de alimentación se modificó totalmente para garantizar la bioseguridad de los pacientes y sus familias.

"Llevo tres años de tratamiento, la Fundación me ha entregado mercados y de Apoyo Social me ayudan con $40.000 pesitos cada que puedo ir. Este año recibí un mercado hace un mes, y el año pasado me dieron dos veces. Recibir un mercado me ayuda mucho, yo vivo con mi nieta de 10 años y con mi hija menor".
Rubiela Rojas
Paciente oncológica de 69 años
Vive en Tuluá y recibe auxilio de transporte para sus consultas en Cali.

1 hogar de paso 24/7

Durante la cuarentena muchos hogares de paso de la ciudad suspendieron sus servicios. Sin embargo, el Hogar de paso del padre Alonso Ocampo, que atiende pacientes de la Fundación Valle del Lili en alianza con la Fundación El Cottolengo, prestó sus servicios de manera continua para asegurar que las familias necesitadas pudieran acceder a este servicio con las normas de bioseguridad y con protocolos de respuesta claros frente a posibles casos de diagnóstico de Covid-19.

"Somos de Buenaventura y la ayuda que nos dan con el hogar de paso es una bendición. Para personas con tantas necesidades, eso es un alivio importante, ojalá se conserve".
​María Isabel Villamil
Hija de paciente oncológica

34 años de voluntariado en función de los pacientes

Desde hace más de 30 años, la Asociación Voluntariado acompaña y contribuye al bienestar integral de estos pacientes en condición de vulnerabilidad y sus familias. Sin ánimo de lucro, 40 voluntarias brindan acompañamiento con los más altos estándares de capacitación y seguridad. Además de donaciones de elementos de primera necesidad y materiales lúdicos, durante la pandemia, la Asociación Voluntariado abrió espacios de escucha y acompañamiento telefónico, logrando 2.300 contactos telefónicos entre agosto y diciembre de 2020.

300 adultos mayores beneficiados

Abuelos y abuelas en situación de desamparo son atendidos en la Fundación El Cottolengo de Cali, una de las instituciones humanitarias que recibe apoyo financiero de la Fundación Valle del Lili. Otras organizaciones como la Fundación Amadeus, el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico, la Fundación Bibliotec, la Fundación Jose Gers, también son beneficiadas con donaciones.

25 computadores para niños en desamparo

La Fundación Valle del Lili donó 25 computadores a la Fundación Dar Esperanza, que acoge a más de 50 menores en situación de desamparo. Durante la pandemia, con estos equipos fue posible garantizar la continuidad educativa de los menores. Adicionalmente recibieron apoyo económico para garantizar la adecuación de la sala de sistemas, la compra de videocámaras y el cubrimiento de otras necesidades básicas del hogar que los cuida.

Opinión

Fundación Valle del Lili
Ángela María Gómez Casas, analista de Trabajo Social de la Fundación Valle del Lili.
Foto: Especial para Q´hubo

¿Por qué es importante atender la inseguridad alimentaria?

En el último año y medio se ha vivido una disrupción social a causa de la pandemia de la Covid-19. Uno de los efectos de esta situación ha sido el aumento de la inseguridad alimentaria (IA) en la población, lo cual genera que más personas pasen dificultades para acceder y obtener alimentos saludables y de calidad para los hogares. La IA está relacionada con los niveles de ingreso, pobreza, situación de vivienda, inequidades horizontales, e insuficiencia de alimentos en el mercado, entre otros factores. Si las personas no se pueden alimentar adecuadamente, se aumenta el riesgo de padecer diferentes problemas de salud, en especial en poblaciones de mayor vulnerabilidad social y económica, lo cual conlleva un aumento en la inequidad en salud. Es por esto que la Fundación Valle del Lili considera fundamental detectar y atender la IA de sus pacientes.

Este problema social precede a la crisis sanitaria. De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (ENSIN, 2015), el Valle del Cauca presentaba una IA del 53% siendo los hogares más vulnerables aquellos pertenecientes a comunidades indígenas o aquellos liderados por una mujer. Adicionalmente, solo 33 de cada 100 niños tenían una dieta mínima aceptable, lo que significa que la gran mayoría de los menores no se estaban alimentado de forma nutritiva y saludable (Ministerio de Salud y Protección Social, 2017). La pandemia agravó esta situación. De acuerdo con la Encuesta Pulso Social, en el sur del Valle solo el 67.3% de las personas consumieron tres comidas diarias o más durante el periodo de marzo-mayo 2021.

La IA presenta también consecuencias de largo plazo y tiene efectos sociales diversos. Por ejemplo, contribuye al desarrollo de enfermedades crónicas como anemia, diabetes, obesidad, y osteoporosis. Adicionalmente, la falta de nutrientes afecta el desarrollo físico y cognitivo de los niños, lo cual genera impedimentos en el aprendizaje (Educo, 2020). Por todas estas razones, atender la IA puede mejorar significativamente la calidad de vida de la población en general.

De este modo, proporcionar ayudas a los pacientes que están en vulnerabilidad alimentaria es crucial para mejorar su bienestar y está en línea con el enfoque de atención integral y de humanización de la institución. Adicionalmente, este tipo de intervenciones mejoran la experiencia que tienen tanto el paciente como la familia durante el proceso de atención en salud y contribuyen activamente a su proceso de recuperación. Desde el comienzo del año 2021, la Unidad de Apoyo y Responsabilidad Social está aplicando la Escala Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (ELCSA) para detectar a los pacientes y familias que están experimentando IA.

Las estrategias que se han implementado en la institución para mitigar los niveles altos de IA en los pacientes y familias, son complementarias a los bonos de alimentación que tradicionalmente se han entregado a los acompañantes de pacientes hospitalizados que no cuentan con recursos suficientes para costear su alimentación diaria. La estrategia principal ha sido la entrega de mercados con alimentos nutritivos y no perecederos a familias en las que se identifica IA. Dependiendo del nivel de IA en el que se encuentre la familia, su situación socioeconómica y las características de la enfermedad y del tratamiento que están viviendo, se les entrega un único mercado o se les mantiene la ayuda por un tiempo determinado.

En el transcurso del último año se han entregado 681 mercados y se han realizado 463 encuestas ELCSA. Adicionalmente, se ha empezado a crear una red con diferentes organizaciones que se enfocan en esta problemática, pues la IA es un problema estructural muy amplio que requiere de la participación de múltiples actores sociales.

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