La triste llegada de Diego a Tuluá, pero en un ataúd


Los vecinos del barrio San Antonio, en Tuluá, donde vivía el cadete Diego Alejandro Pérez Alarcón, de 22 años, aun recuerdan la sonrisa y los buenos modales de este joven que soñaba en convertirse en oficial de la policía Nacional.

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La última vez que sus padres y familiares compartieron con Diego Alejandro, fue en diciembre pasado cuando el joven estuvo en Tuluá de vacaciones.

“Recuerdo que disfrutamos juntos las fiestas de 24 y 31 y nos dijo que estaba muy contento en la Escuela General Santander, además porque se había ganado una beca y lo habían nombrado brigadier de su compañía”. Manifestó su primo Cristian David Bedoya

Hacia las 12:00 del día de este domingo arribó al aeropuerto Farfán de Tuluá el avión Twin Otter de la Policía Nacional con los despojos mortales del cadete tulueño Diego Alejandro Pérez Alarcón, de 22 años, una de las víctimas del atentado terrorista contra la Escuela General Santander en Bogotá.

 

El cuerpo fue trasladado en medio de una marcha multitudinaria que recorrió las principales calles de la ciudad.
Muchas personas saludaron el cortejo fúnebre con pañuelos blancos, claveles y banderas de Colombia.

Ingresar a la Escuela de Cadetes General Santander no fue una tarea fácil. Lo logró después de dos intentos, la primera vez lo “rajó” la psicóloga a pesar de haber pasado todas las pruebas. Antes había intentado ingresar a la Fuerza Aérea Colombiana, pero le faltó un pequeño empujoncito, según su amigo Jhoan Palacio.

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